Se relata la anécdota de un fanático de Bangladesh que abrió un bar en Qatar y sentía una profunda pasión por Argentina y México, demostrando que la argentinidad no se limita al nacimiento, sino a un sentimiento que trasciende fronteras.
Este fervor se compara con el entusiasmo de los argentinos en el Mundial, destacando la conexión emocional que genera el equipo y el torneo. El cronista agradece la cobertura y se despide, dando paso a la siguiente sección del programa.