Dos nuevos sismos de magnitud 3,3 y 4,1 azotaron la provincia occidental de Qinghai, en China, tras un terremoto de magnitud 6,3 registrado el día anterior que dejó un fallecido y ocho heridos. Los nuevos movimientos telúricos se produjeron a 10 kilómetros de profundidad.
A raíz del terremoto inicial, 3.000 personas fueron reubicadas en zonas seguras. Las autoridades desplegaron cerca de 1.000 rescatistas y vehículos, y enviaron ayuda humanitaria. China, ubicada cerca de la fricción de placas tectónicas, sufre frecuentemente sismos, aunque no suelen causar daños de gran magnitud debido a la baja densidad poblacional.