Se reitera la importancia de la neurociencia y la práctica en el desarrollo de jugadores de élite. Se enfatiza que la repetición de movimientos y jugadas, acumulando miles de horas, permite que el cerebro almacene información y actúe de forma automática y precisa.
Se menciona que clubes como River trabajan con neurocientíficos para potenciar estas capacidades en sus jugadores. Se destaca que el control emocional, junto con la práctica, es fundamental para el rendimiento óptimo, permitiendo a los deportistas tomar decisiones correctas incluso bajo presión.