Se recuerda la experiencia de Nacho Juliano durante la final del Mundial cuando Argentina se consagró campeona. Nacho se encontraba internado en una clínica, lo que le impidió celebrar el triunfo en la calle como millones de argentinos.
El diagnóstico inicial fue migraña con aura, y Nacho relata las dificultades que tuvo para poder ver los partidos desde la clínica, ya que los únicos canales que transmitían no funcionaban en su habitación. Incluso tuvo que pedir un cambio de habitación y su hermano le llevó una televisión aparte para poder seguir el mundial.
Esta experiencia personal de no poder disfrutar plenamente de la victoria de Argentina fue uno de los motivos que impulsaron a Nacho a autogestionar su viaje al actual mundial, buscando vivirlo de una manera más intensa y personal.