Se minimiza la fuerza física de los equipos africanos como Argelia y Marruecos, considerándolos rivales accesibles para Argentina en el Mundial.
Se argumenta que temer a estos equipos limitaría las aspiraciones argentinas y se enfatiza que Argentina se encuentra en un nivel óptimo.
Se descarta la idea de que Argentina deba tener miedo a los equipos africanos, a pesar de su potencial físico.