Se plantea la hipótesis de que Javier Milei sostiene a Adorni para desviar la atención de posibles causas de corrupción en su contra. Se argumenta que, si Adorni se va, los focos se dirigirían inmediatamente hacia el presidente.
Se menciona que Navarro cree que Milei banca a Adorni para evitar que se hable de sus propios casos de corrupción. Se sugiere que la permanencia de Adorni es una estrategia del presidente para ganar tiempo y desgastar la atención mediática sobre sus presuntos actos ilícitos.