La actuación de Lionel Messi en el último Mundial ha generado un furor global, especialmente en Asia, donde es considerado un ídolo. La repercusión de su desempeño ha trascendido lo deportivo, influyendo incluso en el valor percibido de productos y servicios, como se ejemplifica con la nafta en Estados Unidos, donde la gente está dispuesta a pagar más por la imagen de un héroe.
El fervor por Messi y la selección argentina se manifiesta en las calles, con camisetas celestes y blancas siendo un símbolo de orgullo y admiración. La selección es vista como un ejemplo, y su camiseta, la más linda del Mundial, representa no solo los colores sino también la admiración por el jugador y el equipo.
A pesar de la efervescencia mundialista en algunos lugares, como Manhattan, otros entornos, como el de Washington D.C., muestran una menor intensidad, enfocados en sus actividades habituales. La nota también menciona la existencia de videos virales que reflejan el clima previo a los partidos, aunque se condena la violencia asociada a ellos.