La Clínica Olivos solicitó una internación de tercer nivel para Diego Maradona, no una domiciliaria. El objetivo era rehabilitarlo en un instituto, pero los médicos Luque, Cosachov y Díaz supuestamente manipularon a la familia para convencerla de la internación domiciliaria.
Se argumenta que se mintió a la familia al decir que Maradona no quería ir a una clínica, lo cual está probado en el juicio que nunca se le consultó. Las promesas de una casa adecuada, ambulancia y personal médico 24 horas no se cumplieron.
Se señala que los médicos tratantes nunca visitaron a Maradona diariamente, y que las condiciones de la casa de internación eran deplorables. La medicación administrada por Cossachov y Díaz era contraindicada para su problema cardíaco.