Se debate sobre la posible complicidad de autoridades en el funcionamiento de locales nocturnos en Córdoba que operaban con menores, drogas y prostitución. Se menciona el caso de "Malibú", un local bailable con sótano que funcionaba cerca de instituciones policiales y universitarias.
Los testimonios sugieren que estos lugares eran "cajas negras" donde participaban el Estado, la policía y posiblemente la iglesia, dada su cercanía a instituciones religiosas. Se hace hincapié en la presencia de menores y la venta de drogas como actividades recurrentes.
Se señala que estos locales se mudaban cuando comenzaban a generar ruidos o atención, y que la proximidad a la sede de la Policía Federal y Gendarmería hace improbable la ignorancia de las autoridades sobre las actividades ilícitas.