La conmemoración de la Ashura en el Líbano se vive en un contexto de duelo y espera, marcada por la escalada israelí que ha dejado miles de muertos y cientos de miles de desplazados. Las calles de Nabatí, escenario tradicional de las procesiones, han quedado destruidas por los bombardeos.
Los habitantes que han regresado a la ciudad expresan su deseo de vivir en paz y reconstruir sus hogares, a pesar de la difícil situación. El líder de Hezbollah, Naim Qasem, felicitó a Irán por su victoria ante Estados Unidos, pero enfatizó que cualquier negociación con Israel debe basarse en la seguridad mutua y el retiro de las tropas israelíes del sur del Líbano.