Se reflexiona sobre la politización del fútbol y cómo afecta la percepción de eventos como el Mundial. La felicidad por la victoria de la selección se ve teñida por la compleja situación política del país.
Se menciona la mezcla de sentimientos de felicidad y tristeza al recordar el último mundial, vinculando la alegría deportiva con la oscuridad política posterior. La comparación con la foto de la selección con Alberto Fernández y la posterior aparición de helicópteros se trae a colación como ejemplo de esta superposición.