Se reflexiona sobre la lentitud de la justicia argentina en casos de corrupción y se señala que, a pesar de los avances, a menudo se repiten patrones de impunidad.
Se compara la situación actual con casos pasados de control de cambio, pero se destaca que el nivel de escándalo durante el último gobierno de los Fernández no tiene precedentes. Se expresa la necesidad de que la justicia avance de manera contundente.