El juicio por la desaparición de Loan se reinicia por segunda vez debido a la tardanza de uno de los abogados imputados, Alan Cañete, y la ausencia de otro, Dupuy. La defensa busca evitar nulidades procesales.
Se cuestiona la metodología del tribunal al permitir que los imputados lleguen tarde, lo que podría invalidar el proceso. A pesar de esto, se busca que todos estén presentes para comenzar de cero y evitar futuras objeciones.
La principal acusación contra los 17 imputados es la sustracción y ocultamiento de un menor. Sin embargo, no hay pruebas concretas sobre qué sucedió con Loan después de ser sustraído, lo que dificulta la imputación por delitos más graves como trata, secuestro o asesinato.
El pacto de silencio entre los imputados persiste, y la familia exige saber qué pasó con el niño. La falta de quiebres en el grupo complica la investigación y la posible localización de Loan.