En 1928, Independiente inauguró el primer estadio de cemento de Argentina. A pesar de llegar a finales y disputar campeonatos, les faltó suerte para obtener un nuevo título, quedando segundos tras River en 1932.
Durante la Guerra del Chaco, el joven futbolista paraguayo Arsenio Eriko, inicialmente no apto para el reclutamiento, colaboró con la Cruz Roja mediante giras de recaudación en Argentina. Independiente gestionó un permiso especial para evitar su incorporación a la milicia, permitiéndole debutar en primera división.