A principios de 1907, Independiente debutó en tercera división con derrotas contundentes: 21 a 1 contra Atlanta y 14-0 contra San Isidro. Las perspectivas no eran alentadoras para el joven club.
Sin embargo, el primer enfrentamiento contra Racing, un equipo en ascenso, resultó en una sorpresiva victoria para Independiente por 3 a 2. Este triunfo les dio fama y atrajo a nuevos jugadores, incluso de Racing. En este período, decidieron cambiar el blanco por el rojo, aunque la razón exacta no se conoce.