Se denuncia que el gobierno ha abandonado planes cruciales para el sector nuclear, como el plan Karen, que se encontraba en un 80% de avance y prometía posicionar al país a la vanguardia. La crítica apunta a una política de entrega de la soberanía energética.
Se menciona la creación de la Secretaría de Asuntos Nucleares bajo la órbita de Federico Ramos Napoli, y se acusa al gobierno de perseguir a los trabajadores que denuncian estas acciones, calificándolas de "atrocidades".
La situación se agrava con la denuncia de salarios de miseria y la complicidad de la gerencia y el sindicato, mientras el personal técnico de carrera es desplazado.