Se discute la logística y el impacto de los viajes en un torneo largo como el Mundial. Se sugiere que clasificar primero en el grupo podría ser una ventaja para minimizar traslados y mantenerse en un entorno familiar.
Se confía en la gestión del cuerpo técnico para manejar el aspecto físico de los jugadores, priorizando la puesta a punto de aquellos que no tienen minutos de juego. Se descarta que esto sea una dificultad mayor, aunque se reconoce que factores como el horario y el calor en algunas sedes deben ser tenidos en cuenta.
Se destaca que el equipo, al tener posesión de pelota, puede descansar. Se mencionan los kilómetros recorridos por los mediocampistas (Enzo Fernández, Macalister y De Paul), superando los 10.5 km cada uno, lo que demuestra su entrega y adaptación al estilo de juego.