El FMI y el Banco Mundial habían advertido sobre una posible recesión mundial y alta inflación debido a las consecuencias de la guerra y la crisis energética. Estas previsiones, sin embargo, no se cumplieron en gran medida.
Se esperaba una caída económica y un aumento de la inflación para muchos países, pero la situación parece haberse estabilizado. Ahora se espera que los precios de la economía, especialmente los del petróleo y los alimentos, tiendan a bajar.