Se analizó la situación de Lionel Messi en Europa tras su salida del Barcelona y la percepción de que "Europa se quedó huérfana del mejor jugador del mundo".
Se criticó la política de Joan Laporta en el Barcelona, argumentando que provocó la salida de Messi y la posterior desestabilización del club. Se mencionó que el madridismo se aprovechó de esta situación, considerando a Messi como el "gran enemigo a batir". Actualmente, Europa no ha logrado reivindicar a un sucesor claro, con figuras como Mbappé y Dembélé tambaleándose, y se señala que existe una resistencia a reconocer la vigencia de Messi por intereses de marketing y de otras marcas deportivas.