Se cuestiona la capacidad intelectual de Adorni para ocupar un cargo de vocero o jefe de gabinete, considerándolo "delirante". Se expresa sorpresa ante quienes lo consideraban un "buen vocero".
Se enfatiza el final desastroso de su rol como vocero, calificándolo de "pobre intelectualmente". Se sugiere que Carlos Pagni, al llamarlo "burro", buscaba una forma elegante de criticarlo, pero se afirma que Adorni ya era "burro" y mentía incluso cuando era vocero.