El tercer gol de Messi es calificado como una obra maestra, donde el jugador recibió una ventaja de espacio y definió con su zurda inconfundible contra un palo, haciendo imposible la atajada del arquero.
Se enfatiza que en esta jugada no hay responsabilidad del arquero, sino mérito exclusivo de Messi. La definición se produce en la medialuna del área, un lugar donde Messi demuestra ser letal. A pesar de la marca de cuatro jugadores, encontró el ángulo perfecto para marcar.