Se sugiere que el gobierno y sus miembros actúan con una "impunidad permitida", y que el personaje creado por Adorni fue funcional comunicacionalmente, en línea con el estilo del presidente.
Se debate si esta estrategia era deliberada o si se trataba de una improvisación. Se plantea la idea de que el personaje de Adorni se expandió y se hizo conocido, pero se cuestiona su efectividad a largo plazo y su idoneidad para el cargo.