El triunfo de la selección argentina genera un clima de festejo en las calles, a pesar de que el país transita la semana "a media máquina". La victoria deportiva se presenta como un bálsamo ante la realidad económica y política, marcada por la figura de Adorni.
Se contrasta la alegría del resultado deportivo con la situación general, sugiriendo que la selección ofrece un motivo de celebración en un contexto a menudo difícil.