El maíz, componente principal en muchos bourbons (más del 51%), aporta notas características, a veces descritas como similares a la acetona. Esta nota, aunque pueda sonar extraña, es típica del maíz y no indica un defecto en el destilado. Se asocia a menudo con aromas a canela u otros compuestos.
La presencia de maíz en la composición del whisky influye notablemente en su perfil de sabor y aroma. La industria realiza análisis de cromatografía para asegurar que estas notas estén dentro de los parámetros aceptables para el consumo.