Se enfatiza que el mensaje esencial del Evangelio es la creencia en Jesucristo, y no la acumulación de buenas acciones para merecer la salvación.
Se advierte que la incredulidad lleva a la condenación, ya que el juicio ha caído sobre quienes no aceptan la oferta de salvación divina.
La predicación del Evangelio se presenta como el único camino para la salvación, accesible a través de la fe.