El FBI desbarató una banda que planeaba un ataque terrorista con drones explosivos contra la Casa Blanca durante un evento oficial. El plan incluía generar caos, disparar francotiradores contra la multitud y atacar la entrada de la Casa Blanca, con el objetivo de eliminar al presidente y otras autoridades.
Cinco personas, de entre 19 y 32 años, fueron detenidas, pero se investiga la participación de al menos 19 individuos. El grupo tendría vínculos religiosos y estaría motivado por teorías conspirativas relacionadas con Jeffrey Epstein. Donald Trump minimizó el incidente, calificando a los involucrados como "luchadores".