La edad indicada en las etiquetas de whisky se refiere a la del destilado más joven presente en la mezcla. Por ley, si un whisky contiene componentes de distintas edades, debe figurar la más baja. Por ejemplo, un whisky etiquetado como de 21 años puede contener destilados de hasta 40 años, pero el más joven es el que marca la edad legal.
Algunas marcas optan por no especificar la edad en sus etiquetas (sin denominación de edad) para tener flexibilidad en sus mezclas, buscando mantener un perfil de sabor constante. El Master Blender es quien decide la composición final de estas mezclas.