Rodrigo De Paul fue una pieza clave en la victoria de la selección argentina, brindando un pase decisivo para el primer gol y demostrando su importancia en el equipo a pesar de las dudas sobre su nivel tras su paso por Inter Miami.
Su actuación desequilibrante y su rol en la gestación de juego fueron fundamentales para destrabar la defensa de Argelia. Comparado con la figura de Caniggia, De Paul se destaca por su capacidad para iniciar jugadas y aportar solidez al mediocampo, siendo considerado irreemplazable por algunos analistas.