Se puso en duda la veracidad de la denuncia de amenazas de Juanita Tinelli, argumentando que no se recibió ninguna llamada en el horario indicado. Se enfatizó la seriedad de los procesos policiales y judiciales, desaconsejando su uso frívolo.
La conversación apuntó a que la denuncia podría no haber existido o ser infundada, generando interrogantes sobre las motivaciones detrás de la acusación.