Se critica la hipocresía manifestada en el Mundial, mencionando la actitud de Infantino en el vestuario de Irán y la posible "hipocresía manifiesta" en general.
Se cuestiona el concepto de "Mundial de mierda" y se defiende la pasión que genera el fútbol y la "argentinidad" a través de la camiseta.
Se menciona la actitud de Tapia, quien se apropió de la pelota del partido, y se debate si esto responde a una necesidad personal o a un gesto simbólico.