La emergencia ferroviaria se encuentra en una situación crítica, con solo el 44% de la inversión prevista ejecutada en dos años. Tras el choque de trenes en Palermo en 2024, se sancionó una ley de emergencia con 1.4 billones de pesos para obras, de los cuales solo se ha utilizado una fracción.
Los trabajadores denuncian problemas de mantenimiento, lo que lleva a que las formaciones en mal estado se descarten. Esto ha provocado una caída del 30% en la frecuencia de los trenes y un empeoramiento en la calidad del servicio, a pesar del aumento de los boletos.
Se compara la situación actual con la tragedia de Once, advirtiendo sobre el riesgo de descarrilamientos debido a la falta de mantenimiento de las unidades y vías. En 2024, ya se registraron 136 descarrilamientos, un número alarmante que evidencia la crisis del sistema ferroviario.