Los operadores del proyecto de captura y almacenamiento de CO2 en Noruega buscan ampliar el almacenamiento con nuevas instalaciones marinas. Entre sus clientes se encuentran acerías, cementeras y centrales térmicas europeas.
Estos clientes deberán pagar tasas a la Unión Europea por sus emisiones, que actualmente son de 70 euros por tonelada y se espera que aumenten a 100 euros o más para 2030. Tecnologías como la captura de CO2, aunque complejas y costosas, podrían ser necesarias para reducir emisiones, lo que previsiblemente encarecerá productos como el cemento.