Se analiza la actitud del padre de Loan, considerada pasiva y sospechosa por la justicia y algunos sectores. Mientras la madre ha sido más activa en la búsqueda y en la exposición mediática, el padre se mantiene en un segundo plano, generando interrogantes.
Se recuerda que, ante la desaparición de un hijo, la reacción natural sería confrontar a familiares que pudieran estar involucrados. La justicia observa de reojo la postura del padre, así como las preguntas de las defensas que parecen apuntar más hacia él que hacia la madre.