La apertura del estrecho de Ormuz, consecuencia del acuerdo entre Estados Unidos e Irán, ha generado una caída en el precio del petróleo Brent a menos de 80 dólares el barril, y una tendencia similar en el West Texas. Esto representa un alivio para las economías mundiales y un éxito político para Estados Unidos.
Se proyecta que los precios del petróleo se acerquen a los niveles previos a la guerra. Este escenario contribuye a la estabilidad económica global y previene una posible recesión, tal como habían advertido el FMI y el Banco Mundial.