Se analiza el primer gol de Messi, una obra de arte producto de un descuido defensivo de Argelia. El jugador recibió la pelota y, con un remate preciso al ángulo, anotó un golazo. El pase de De Paul fue clave para habilitarlo.
Se destaca la importancia de no darle espacio a un jugador de la categoría de Messi, quien aprovechó el metro de ventaja para definir con maestría. A pesar de una posible intervención del arquero Zidane, el mérito del gol es enteramente del astro argentino.