Se revisó una jugada en el partido entre Inglaterra y Croacia. La repetición mostró que los pies de los jugadores no pisaban la línea de fuera de juego, lo que indicaba una decisión correcta de no sancionar penal.
A pesar de la corrección de la jugada, se criticó la calidad de la toma utilizada para documentarla. El partido se detuvo para una pausa, lo que generó comentarios sobre la interrupción.