En Alemania, los agricultores enfrentan un aumento de costos debido al conflicto en Irán, que ha afectado la cadena global de suministro de fertilizantes y energía. A pesar de un memorándum de entendimiento entre Teherán y Washington, las operaciones militares desestabilizaron los mercados, elevando los precios del diésel, transporte e insumos agrícolas.
Los productores del norte del país señalan que el encarecimiento de fertilizantes, que ha subido hasta un 20%, los obliga a reducir su uso o a volver a métodos tradicionales.