Se califica a Adorni como un vocero desastroso y pobre intelectualmente, sugiriendo que el término "burro" sería más apropiado. Se afirma que mentía y actuaba de forma deshonesta.
Se critica su intento de "subirse al podio moral" y se argumenta que esto lo exponía a ser descubierto en sus falencias. Se concluye que no era un buen vocero, ya que su comportamiento generaba desconfianza y críticas.