La figura de Manuel Adorni se ha convertido en un obstáculo para el avance de la agenda legislativa del gobierno, impidiendo el tratamiento de leyes clave como la de inviolabilidad de la propiedad privada y el pago a los holdouts.
La postergación de la sesión en el Congreso, inicialmente prevista para mañana, otorga al gobierno una semana más de tiempo, generando incertidumbre sobre el futuro de Adorni y su posible renuncia o destitución.
Se especula que la estrategia del gobierno sería esperar que Adorni renuncie por sí mismo, ya que no se prevé su posible despido.