Frente a la posibilidad de que Manuel Adorni sea interpelado en el Senado el 2 de julio, se considera poco probable que renuncie o sea destituido, a pesar de las presiones.
La sesión que podría definir su situación se ha postergado, dando tiempo al gobierno para negociar o buscar una salida.
La incertidumbre sobre el futuro de Adorni genera tensión política y afecta la comunicación del gobierno, con ministros que evitan aparecer en televisión.