Uruguay continuaba buscando el empate ante Arabia Saudita, con un dominio de la pelota y varias oportunidades de gol, incluyendo un remate al palo y jugadas de peligro en el área rival. A pesar de la superioridad en el juego y la posesión (66% en el segundo tiempo), el equipo uruguayo no lograba concretar.
Se mencionó la comparación con el Mundial de 1994 y la actuación de Ronaldo. El partido se encontraba en un punto crucial, con Uruguay presionando y Arabia Saudita defendiéndose cerca de su arco. La entrada de nuevos jugadores como De la Cruz buscaba aportar desequilibrio y opciones de gol para Uruguay.