La Unión Europea, a través de Ursula von der Leyen y Emmanuel Macron, ha dejado claro que la firma de un acuerdo con Irán no será suficiente para levantar las sanciones europeas.
Europa busca ir más allá del acuerdo geopolítico propuesto por Estados Unidos, exigiendo cambios reales en cuanto a la apertura del Estrecho de Hormuz, las garantías de seguridad, el impacto en los mercados, la vulneración de derechos humanos y una supervisión del programa nuclear iraní.
Las diferencias entre la posición europea y la estadounidense radican en el enfoque: Estados Unidos prioriza un aspecto geopolítico y el uso de sanciones como presión, mientras que Europa busca una estrategia más amplia y tangible.