En Bolivia, una crisis humanitaria afecta a los transportistas, quienes llevan más de tres meses varados debido a los bloqueos, impidiéndoles acceder a insumos básicos para sobrevivir.
Muchos transportistas beben agua no potable y carecen de medicamentos, generando problemas de salud. Alrededor de 5.000 choferes de carga pesada permanecen detenidos desde principios de mayo, con productos de exportación e importación bloqueados en las rutas.
La situación se agrava por la falta de negociación con los manifestantes, quienes exigen la renuncia del presidente boliviano. La prolongación de las protestas afecta gravemente la economía y la logística del país.