El artista uruguayo profundizó sobre el concepto de "militancia cultural" a través del teatro, explicando cómo su obra "Ramera" abordó la trata de personas y tuvo un impacto social significativo en Uruguay.
Detalló cómo, a raíz de la obra, se desmanteló una red de trata de personas que operaba en la frontera, involucrando a personalidades del ámbito político. Esto lo llevó a comprender que su arte trascendía el entretenimiento y se convertía en una forma de activismo.
Subrayó la importancia de la independencia económica para las mujeres que buscan salir de situaciones de violencia, y cómo su proyecto teatral busca empoderarlas. Mencionó la creación de una estructura de protección y contención, incluyendo apoyo psicológico y redes de género, para quienes participan en sus obras.
Asimismo, resaltó la necesidad de que los hombres tomen postura activa en la lucha contra la violencia de género y fomenten un cambio cultural desde el ámbito familiar y social.