Alberto Tarantini describe la intensa ansiedad y tensión que experimentan los jugadores en la previa del primer partido de un Mundial. Menciona que en su época llegaron a estar concentrados hasta cuatro meses, lo que aumentaba la presión.
Tarantini explica que toda esa acumulación de nervios y expectativas se canaliza en el momento de pisar la cancha y comenzar a jugar, volcando la energía en beneficio del equipo. La experiencia de haber jugado dos mundiales le permite dar cuenta de la magnitud de estas emociones.