Los conductores rememoraron sus recuerdos de los Mundiales ganados por Argentina en 1978 y 1986, contrastando sus experiencias de infancia y adolescencia.
Uno de ellos relató cómo vivió el campeonato de 1978 junto a su padre, mientras que otro recordó el de 1986 y las frustraciones posteriores de la selección.
Se planteó la idea de realizar promesas si Argentina vuelve a ganar un mundial, con uno de los conductores comprometiéndose a raparse la cabeza al estilo "pelado Trebuc".