Se recorre la trayectoria de René Lalique, un destacado artista que se formó en París y Londres a fines del siglo XIX. Su aprendizaje con el orfebre Luis Ocock y su estudio en la Escuela de Artes Decorativas fueron fundamentales para su desarrollo.
Lalique se destacó por su trabajo con materiales nobles y naturales, utilizando esmalte, vidrio, piedras semipreciosas, perlas, calcedonias y marfil. Sus creaciones, como colgantes, broches y collares, se convirtieron en íconos del Art Nouveau y el Art Decó, inspirándose en la naturaleza, figuras fantásticas y la literatura.
Su reconocimiento mundial llegó en 1900 con la presentación de su emblemática libélula con cuerpo de mujer en la Exposición Universal de París. Su versatilidad lo llevó a explorar esculturas, lámparas y frascos de perfume, llevando la técnica del vidrio a un nivel de perfección inigualable.
A partir de 1908, Lalique se dedicó a la escultura en vidrio, abandonando la joyería pero dejando un legado de estilo propio. Hoy, la marca Lalique continúa reinventando su universo creativo con objetos decorativos, diseño de interiores, joyería y fragancias.