El Reino Unido anunció 70 nuevas sanciones contra la flota clandestina utilizada para transportar petróleo y gas ruso, y contra redes financieras que evaden las restricciones occidentales. Las medidas afectan a empresas y oficiales del servicio de inteligencia GRU.
El primer ministro británico, Keir Starmer, afirmó que las sanciones buscan cortar los ingresos que financian la guerra de Putin y apoyar a Ucrania durante los inviernos. Estas medidas se implementan antes de la sesión del G7, con participación de Volodymyr Zelensky.