Se resalta la importancia de quién emite un mensaje, diferenciando el impacto de las palabras según provengan de un expresidente, del actual presidente, o de una figura pública en un contexto post-atentado.
Se enfatiza que las mismas declaraciones adquieren significados y repercusiones distintas dependiendo de la fuente y el momento en que se emiten, como en el caso de afirmar "me quieren preso o muerta" después de un atentado, en contraste con decirlo antes.
Se concluye que el origen de la información y quién la comunica son factores cruciales en su recepción y credibilidad.