El programa de robótica de Taiwán, que incluye perros robot armados, es visto por algunos como un intento de reducir la brecha tecnológica con China, aunque otros lo consideran un esfuerzo inútil ante un desafío creciente. El Ministerio de Defensa taiwanés ha mostrado interés en estos robots.
La posibilidad de un ataque chino es una preocupación latente en Taiwán, lo que justifica el despliegue de máquinas en posiciones expuestas en lugar de soldados. La decisión se basa en la lógica de que las máquinas no se cansan, no requieren rotación y su pérdida no genera luto.
La tensión en la región se agrava con la compra de armas a Estados Unidos y las advertencias de China sobre las consecuencias de un manejo inadecuado del tema Taiwán, que podría desembocar en un conflicto directo con Estados Unidos.